Carta del Hermano Mayor a los hermanos

Es tiempo de mirar hacia delante con la esperanza de ser un pueblo con Fe.
carta Hermano Mayor

Queridos hermanos carmelitas:

Hoy, miércoles 25 de marzo, estaríamos preparando la subida del Señor de la Paz a su paso procesional. Culminada ya la semana de reparto de papeletas, a buen seguro todos tendríamos preparada nuestra túnica, nuestra ropa de monaguillo, de acólito, o nuestro costal. Disfrutaríamos sin duda de este sol de marzo cuya luz nos revelaría que estamos ante las semanas de mayor esplendor, donde se hace presente la realidad añorada durante el largo camino entre un Miércoles Santo y el siguiente.

Quiero comunicaros que vuestra Hermandad sigue ahí. Ni un solo día sin pensar en vosotros, adaptando la actividad a los medios más efectivos para llegar a vosotros. Ya sabéis que somos una Hermandad referente en redes sociales, pero redoblamos esfuerzos para poner a vuestra disposición no sólo contenidos audiovisuales que os hagan más confortable la espera, si no la necesaria palabra de nuestro Director espiritual y hermanos sacerdotes, que nos trasladan la reflexión diaria que acompaña al Evangelio del día.

La Diputación de Caridad está alerta de cualquiera de vuestras necesidades, que os pido no renunciéis a comunicar por pudor. Somos conscientes que las circunstancias venideras serán difíciles en lo económico, por lo que la Hermandad estará a vuestro lado. Os pido también que seamos solidarios en el cumplimiento de nuestras obligaciones económicas, para que podamos entre todos asistir a los que verdaderamente lo necesiten.

Este año no iremos a la Catedral, pero vamos a realizar nuestra especial Estación de Penitencia, con más sacrificio si cabe, con el acompañamiento del Señor de la Paz y Nuestra Madre del Carmen, a quienes sentiremos muy cerca en la mañana del Miércoles Santo, viviendo una jornada que debe ser de gozo, sintiendo cada minuto del día, viviéndolo con Fe, en la ilusión de un nuevo y próximo año del que cada vez estamos más cerca. Por ello, pondremos en marcha una papeleta de sitio simbólica, que recuerde la Estación de Penitencia de 2020, y de la que podréis tener el correspondiente impreso físico, que se entregará en el momento en que recuperemos la normalidad en la actividad presencial de la Casa Hermandad.    

Vuestra Junta de Gobierno sigue trabajando, además, para dar continuidad al programa de actos del XXV aniversario en el momento en que recuperemos la normalidad y la celebración de actos públicos sea posible, trasladando las fechas de los actos previstos en la medida que sea necesario.

Este año será especial en muchos sentidos, pero nadie nos quitará la ilusión de disfrutar el próximo mes de noviembre con la Procesión Extraordinaria de la Reina del Monte Carmelo. Que si nos resignamos en la dura espera, los que frecuentamos la presencia ante sus plantas, no vamos a reprimir ni un ápice de gozo en cada uno de esos históricos momentos que están por llegar.

No es tiempo de lamernos las heridas, ni lo será de mirar atrás para lamentarnos, cuando hayan quedado marcadas en nuestra alma las ausencias, el sufrimiento y las renuncias a las que hayamos de hacer frente. Es tiempo de mirar hacia delante con la esperanza de ser un pueblo con Fe, que sabremos, como otras generaciones han demostrado en otros muchos momentos de la historia, recuperar nuestro camino con tesón y sacrificio. Es también, no lo olvidemos, un tiempo de renovación, pero también de espera al cercano gozo del anuncio de la Resurrección del Señor.

Os pido una oración diaria por los que están padeciendo más duramente los efectos de esta terrible pandemia: por los fallecidos que se multiplican en todos los niveles territoriales, que la Santísima Virgen del Carmen los acoja bajo su manto, por sus familiares, por los enfermos que luchan por su vida, y por nuestros familiares, especialmente los mayores, que se encuentran especialmente expuestos ante esta lacra.

Por último, os animo a superar los difíciles momentos que seguro vendrán, como consecuencia de estas medidas extremas de confinamiento, tan duras como necesarias, no conocidas por nuestra generación. Quiero transmitiros mi más sincero apoyo, en la firme convicción de que pronto recuperaremos la normalidad. Mientras tanto, aprendamos de este tiempo de renuncia, de reflexión, y de profundizar en nuestro interior. Aprovechemos este stop & go (“parar para avanzar”) que debemos valorar por sus oportunidades más que por nuestros temores. Oportunidad de valorar nuestra fortaleza espiritual, la innecesaria dependencia de lo material, y el inmenso tesoro de nuestro entorno familiar, de amistad y de Hermandad. Somos grandes, porque estamos juntos.

Un fuerte abrazo. 

 El Hermano Mayor

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