Comunicado sobre la Estación de Penitencia del pasado Miércoles Santo

Carta del Hermano Mayor sobre las circunstancias que motivaron la interrupción de la Estación de Penitencia.

Estimados hermanos:
Unas horas después de concluida nuestra Estación de Penitencia a la S.I.C., es mi obligación trasladaros con humildad y transparencia el conjunto de circunstancias que motivaron todas y cada una de las decisiones tomadas el pasado Miércoles Santo.
En primer lugar, debo agradecer a la Junta de Gobierno el apoyo recibido y la sensatez con la que se abordó una situación inédita en nuestra Hermandad, que en muy pocas ocasiones, y ninguna tan difícil como ésta, había sufrido circunstancias climatológicas tan inciertas. La última, en 2013, cuando como Diputado Mayor de Gobierno, decidimos volver rápidamente a nuestra sede canónica, renunciando a ningún refugio, que teníamos a escasos 300 metros de donde comenzó a llover.
Las circunstancias en las que se toman las decisiones, no obstante, son muy difícilmente equiparables en cada ocasión, por lo que difícilmente puede haber ni un modelo a seguir ni un algoritmo que sumando porcentajes, nivel de humedad y dirección del viento, nos diera una solución científica en la que apoyarse. La incertidumbre el Miércoles Santo, era muy alta, de modo que los servicios meteorológicos oficiales de los que disponíamos no fueron contundentes hasta más allá de las nueve de la noche. Hasta entonces, los pronósticos eran del paso de un frente que llegaría en torno a las 11 de la noche, y de una intensidad baja. Esta información era la que manejaban la totalidad de hermandades del día que pusieron sus pasos en la calle, incluso con recorridos de vuelta donde era previsible que pudieran verse afectados por el mencionado riesgo.
La información cambia radicalmente a las 17 horas cuando el CECOP nos avisa de un riesgo muy elevado de precipitaciones en torno a las 20 horas y así nos fue comunicado en el palquillo de Campana, elevándose el riesgo cuando la cofradía transita por la Avenida con la aparición de un fuerte viento que amenazaba una lluvia inminente. En estas circunstancias, había que tomar una decisión rápida a la entrada en la S.I.C. en aras además de no perjudicar al resto de Hermandades del día, comenzando por la Hermandad de la Sed con un largo itinerario de regreso. Nuestra Estación de Penitencia, no lo olvidemos, se desarrolla en el complejo entramado de recorridos dentro del Miércoles Santo en unas circunstancias muy concretas, muy distinta de otras Hermandades del día. Por ello, la decisión de unas y otras no son en absoluto comparables, respetando lógicamente la decisión de cada una.
Las posibilidades reales de continuar hacia Omnium Sanctorum a un ritmo elevado eran prácticamente nulas teniendo en cuenta que debíamos respetar el camino de ida de la Hermandad del Cristo de Burgos, que tiene preferencia de paso al dirigirse de hacia la Carrera Oficial y de la imposibilidad de tomar itinerarios alternativos mientras no se hiciese presente la lluvia. El riesgo de que por cualquier contratiempo se cortara el paso a dicha Hermandad era inasumible, amén de la posibilidad antes expuesta, de que apareciera la lluvia en una intensidad imprevisible (como de hecho ocurrió), con la única opción de refugio en la Iglesia de la Anunciación, que se encuentra precisamente en el recorrido de esta Hermandad. El complejo recorrido, por revirado, y las estrecheces de la calle Francos y demás calles hasta la Plaza del Cristo de Burgos, tampoco favorecen un mayor ritmo del que ya llevamos cualquier Miércoles Santo para el cumplimiento de horarios.
En esas circunstancias, tuvimos que tomar una decisión inmediata, en la que concurrieron todas estos factores, con el corolario, nada despreciable, del extremo cuidado que esta Hermandad ha mostrado con su cuerpo de nazarenos, especialmente los más pequeños, implantando medidas de control cuando muy pocas las tenían, y atendiéndolos siempre con los máximos medios materiales y humanos.
En toda decisión existe un margen de error, que debe ponderarse con la gravedad de las consecuencias de cometerlo. Para mí, desde luego, la probabilidad de que, no unas pocas gotas, sino de una lluvia fuerte, descomponga una Cofradía con un cuerpo de nazarenos a la que nunca le ha ocurrido, puede tener unas consecuencias que yo mismo no alcanzo a valorar, pero que me obligan a ser extremadamente prudente.
El coste de la decisión era conocido por este Hermano Mayor, el Diputado Mayor de Gobierno, y todas las personas que han tenido responsabilidad en la Cofradía. Hay que dejar que el resto de Hermandades tomen su decisión de continuar, y esperar a encontrar un hueco que permita reanudar el camino de vuelta. Hasta entonces, dos opciones, o suspender definitivamente la Estación de Penitencia, o esperar con nuestro cuerpo de nazarenos el tiempo necesario para reanudarla. Esto valoramos en un Cabildo extraordinario de oficiales celebrado al efecto en una sala habilitada amablemente por el Cabildo Catedral. En dicho Cabildo, decidimos lo siguiente:

1.- Agotar las posibilidades de completar nuestra Estación de Penitencia, no suspendiéndola y regresando a nuestro Templo en el momento en que fuera posible, asumiendo la incomodidad de nuestros nazarenos, que se encontraban, no obstante, en una nave de la Catedral en condiciones de mantener el ánimo.

2.- Informar a los padres, mediante los medios de comunicación de la Hermandad, de la posibilidad de recoger a los más pequeños por la Puerta del Perdón, habilitada para ello por el Cabildo Catedral.

3.- Mantener informados a nuestros nazarenos, acólitos, costaleros y Bandas de Música, a través de diputados y auxiliares.

A pesar del lógico desconcierto inicial, la situación estuvo controlada en todo momento gracias a la colaboración de nuestros nazarenos y costaleros, por una parte, y de los padres que mantuvieron la calma en la confianza de que sus hijos estaban en buenas manos. Yo mismo hice acto de presencia en la Puerta del Perdón para comprobar que todo es como acabo de decir.
Ante las buenas previsiones que disponíamos para una franja amplia a partir de las 22:30 horas, decidimos esperar, con la inestimable ayuda de un ejemplar comportamiento de nuestros nazarenos, costaleros y acólitos, que decidieron en su mayoría permanecer en la Catedral acompañando a Nuestros Titulares, aunque tenían libertad de haberse marchado por cualquier circunstancia o por el propio cansancio, lo que hubiera sido entendible en todo caso y que en caso alguno se impidió.
El refugio de las Hermandades del Baratillo y de la Lanzada (Palio), no obstante, retrasaron en casi una hora la hora de salida prevista por la Junta de Gobierno, consensuada con el delegado de día, pudiendo salir nuestra Cofradía finalmente a las 23:15 horas, discurriendo detrás del Palio de María Stma. del Buen Fin hasta la Plaza Nueva, donde el camino estuvo ya expedito.
A pesar de estos inconvenientes, el recorrido de vuelta se hizo a un buen ritmo, si bien, las previsiones climatológicas descartaban cualquier tipo de riesgo. El comportamiento de nazarenos, acólitos, auxiliares, capataces y costaleros fue ejemplar, manteniendo una compostura exquisita a pesar del largo día y el cansancio acumulado.
Es cierto que se pudo hacer en menos tiempo, y el Sr. Diputado Mayor de Gobierno y yo mismo os pedimos sinceras disculpas por ese tiempo de más que la Cofradía empleó en recogerse. Después de los difíciles momentos vividos, quizás se fue excesivamente laxo en el control de los tiempos, aunque, sin que sirva de excusa, nos permitió realizar un recorrido de vuelta brillante y digno. El recorrido del Palio desde la Puerta de Palos (23:37 h.) a la entrada (3:07 h.), hace un total de 3 horas y media, similar al tiempo empleado el pasado Martes Santo por la querida Hermandad de los Javieres (23:07 h.-2:16 h.) en un recorrido equivalente en distancia y coincidente, a partir de la calle Trajano.
Quiero agradecer una vez más a mi Junta de Gobierno, al excepcional cuerpo de nazarenos, diputados, acólitos, auxiliares, capataces y costaleros, y representaciones, su ejemplar comportamiento en todo momento, respondiendo con diligencia a todo lo que se pidió por parte de la Hermandad. A nuestras Bandas de Música, que soportaron estoicamente, fuera de la Catedral y sin información directa, a que la Hermandad tomara cualquier decisión, sin poner ni una sola pega, y realizando un recorrido de vuelta de los más brillantes que he conocido, y con un cansancio acumulado también importante.
A los padres y acompañantes de los nazarenos, especialmente de los más pequeños, que hicieron posible con sus atenciones y ánimos que mantuviesen la calma y que no desfallecieran hasta completar una dignísima Estación de Penitencia.
Al Excmo. Cabildo Catedral, especialmente a D. Luis Rueda, por que puso a todos los servicios de la Catedral (protocolo, seguridad, etc.) a nuestra disposición, incluida la eventual permanencia de los pasos en la Catedral en caso de suspensión definitiva. A D. Geraldino por su cariño y comprensión y a todo el personal auxiliar que colaboró con nosotros en todo momento.
A nuestro delegado de día, D. Eduardo Carrera, por estar siempre a disposición de la Hermandad y por poner todo de su parte para que pudiésemos volver lo antes posible a nuestro Templo. Sin su estrecha colaboración y generosidad, no hubiera sido posible. También al resto de miembros del Consejo presentes en los controles de la Catedral, especialmente a D. Miguel Cuevas y D. Serafín Pineda. Gracias.
A nuestro Director Espiritual, D. Pedro Juan, por estar siempre a mi lado. Por su ánimo, su colaboración y su comprensión ante los difíciles momentos vividos por la Hermandad, acompañándonos hasta el final de nuestra Estación, a pesar del cansancio acumulado.
Asumo toda la responsabilidad de las decisiones tomadas el Miércoles Santo, donde primó la seguridad y la dignidad de nuestra Estación de Penitencia frente al cansancio. El resultado es que pudimos evitar la lluvia, que afectó desafortunadamente al resto de Hermandades que decidieron salir, completamos la Estación de Penitencia dignamente y hoy estamos ya felizmente recuperados de la tensa espera y el agotamiento físico. Estoy a vuestra disposición, como el resto del año, para dar todas las explicaciones adicionales con el detalle que preciséis, ya que mi único objetivo es el servicio a nuestra Hermandad, y así ha sido y seguirá siendo mientras viva.

Sevilla, Viernes Santo de 2019.

 

Manuel Luis Pazos Casado

Hermano Mayor

 

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