Tras veintitrés años, Pepe Aguilar pone fin a su etapa como vestidor de la Virgen del Carmen.

Su labor ha sido mucho más que un cargo: ha sido una entrega constante, desinteresada, que ha dejado una huella imborrable en la historia de nuestra Hermandad.

Nuestra Hermandad desea expresar su más sincero reconocimiento a nuestro querido hermano Pepe Aguilar, quien tras veintitrés años de dedicación y acierto al servicio de Ntra. Sra. del Carmen, ha decidido cerrar una etapa de entrega extraordinaria como vestidor de nuestra Santísima Virgen.

Durante estos veintitrés años, Pepe ha transformado cada puesta de la Virgen en un testimonio de fe, cariño y amistad. Sin una palabra fuera de lugar, sin un gesto que no fuera de cariño, ha legado generosamente su conocimiento técnico, su visión artística y una dedicación inquebrantable, siempre guiado por la devoción a Ella y por los propósitos de nuestra Hermandad, compartiendo junto a nosotros muchos de los hitos que han marcado este camino.

Su labor ha sido mucho más que un cargo: ha sido una entrega constante, desinteresada, que ha dejado una huella imborrable en la historia de nuestra Hermandad.

Tras vestir magistralmente a nuestra Virgen para los cultos que este jueves comienzan, Pepe cierra una etapa extraordinaria como vestidor de la Santísima Virgen del Carmen. Pero sigue siendo lo que siempre fue: un hermano y un amigo, que sin duda seguirá ofreciendo su consejo y su ayuda a esta Hermandad que también es la suya.

Por medio de estas palabras, y en nombre de todos los hermanos, quiero expresarte nuestro agradecimiento más sincero; muy especialmente, el de quienes han compartido contigo la bella tarea de engalanar a nuestra Virgen del  Carmen como priostes y camareras.

Que el Señor de la Paz y Ntra. Sra. del Carmen derramen abundantemente sobre ti sus gracias y bendiciones, en reconocimiento a estos veintitrés años de vida entregada con amor a tu Hermandad.

Eternamente agradecidos.

José María Ferrero Dorado

Hermano Mayor

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